Sueña un sueño despacito, entre mi manos, hasta que por la ventana suba el sol.

Capítulo VII- El Principito

No se debe nunca escuchar a las flores. Sólo se las debe contemplar y oler. La mía perfumaba mi planeta, pero yo no era capaz de alegrarme de ello.

viernes, 13 de abril de 2012

Silvio


Te amaré, te amaré como al mundo
Te amaré aunque tenga final
Te amaré, te amaré en lo profundo
Te amaré como tengo que amar.

Te amaré, te amaré como pueda
Te amaré aunque no sea la paz
Te amaré, te amaré lo que queda
Te amaré cuando acabe de amar

Te amaré, te amaré si estoy muerto
Te amaré al día siguiente además
Te amaré, Te amaré como siento
Te amaré con adiós, con jamás.

Te amaré, Te amaré junto al viento
Te amaré como único sé
Te amaré hasta el fin de los tiempos
Te amaré y después te amaré

jueves, 12 de abril de 2012

Hay días que empiezan tristes, y a lo largo del día mejoran
Hay días que empiezan tristes, y no mejoran.
A veces le pasaba, que sentía un agujero muy profundo en su pecho, como si alguien hubiese atravesado su mano en su cuerpo. Era un dolor horrible, ella decía que era el peor que podía sentir una persona. Le quitaba las ganas de cualquier cosa, tan sólo quería recostarse y pensar en nada. Ni siquiera quería ver a sus amigos, hacía un tiempo ya, que se sentía así, y ella sabía que no estaba bien, y eso le molestaba aún más.
A veces tapaba con una manta a su pecho agujereado para que nadie lo notara, aunque bueno, al fin y al cabo, es tan sólo una manta, que cualquiera que se asome de cerquita, podría notar que su cuerpo no era el mismo de siempre, aunque a veces la gente prefería no mirar eso, y seguir para adelante.
Ella tampoco entendía muy bien, hasta creía que era parte de ella ese agujero. Llegó a pensar que hasta disfrutaba tenerlo, porque ya habían vivido muchas cosas juntos, y él era el único que no la abandonaba. También, cuando pensaba en eso, notaba que estaba algo desequilibrada, como para pensar que ese agujero era parte de su vida porque siempre estaba con ella. ¿A quién podría ocurrírsele una cosa así?
Desconfiaba hasta de su sombra, ya era enfermizo. Y ella sabía que estaba enfermando, y lo confirmaba a cada instante.
Pero ojo: ella decía que no había que asustarse de nada, que ella vivía su vida así, y bueno, tenía momentos en los que estaba feliz, en el auge de su felicidad, y momentos en los que no, dónde la pasaba bastante mal.
También había notado, que la noche era algo triste para ella, no sabía muy bien por qué, así como también la deprimían los domingos, y los días nublados.
Pero está enamorada, y eso hace que el agujero se achique..

martes, 13 de marzo de 2012

ada-en-amor



Estoy e n, a m o r, a d a

miércoles, 7 de marzo de 2012

Instrucciones para llorar


Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Vicky Ferman III

Técnica no hace al amor.
Técnica no hace a la expresión.
Técnica no hace a la música.
Rozando despacio las teclas, reacciono...
¿Qué hago? ¿Qué busco?
Curiosamente, jamás me busqué y me encontré, frente a frente con un par de notas que hacen al amor, la expresión y sí, a la música.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

En-amor

Él recorre mi cuerpo con sus dedos tibios, llenos de amor y dulzura, mientras yo me poso junto a él y lo observo. Observo sus movimientos, sus gestos, su tierna mirada. Y juega con mi pelo, se enreda en mi pelo, se enreda en mí, fija sus ojos en un un punto y comienza de nuevo, mientras yo, atontada en sus caricias me quedo sin palabras para transmitirle la tranquilidad que él me da, y me vuelve a dar. Es que sus finos y largos dedos, su oscuro cabello, su fuerte respiración y su corazón que puedo oír desde mi lugar, son todo lo que necesito para sonreír.
Entonces me entrego, me entrego a amarlo y a sentirlo. Su suave boca acaricia mi espalda y me roba un suspiro. Y yo le regalo ese suspiro y otros más, y le doy mi amor y mi piel a él. Realmente el amor sabe ser muy dulce, y él lo es como ninguno.

domingo, 24 de julio de 2011

tiempotiempotiempotiempo

"Todo a su tiempo" le decía a su hija, cuando con preguntas y permisos buscaba poder abrir las alas y crecer, a su forma, claro.
Y ella no soportaba las estúpidas reglas sociales: "sos mujer, es distinto", "no tenés edad", "cuando tengas hijos lo vas a entender". ¿Entender qué? ¿Que estaba ya grande y aún le pedía permisos no necesarios a sus mayores? ¿Que la sociedad inventa normas a su gusto y uno sólo por formar parte de ella debe aceptarlas?
No solía pedir nada extraordinario, cosas que puede pedir cualquier persona a esa edad.
De todas maneras, pensaba e intentaba entender (algo que parece que los adultos no solían hacer con ella), el por qué de sus respuestas, obviamente negativas.
"Si sólo busco crecer, ¿por qué sería un inconveniente para ellos? ¿Acaso no quieren mi felicidad?", se preguntaba. Parece entonces que, reprimida, tendrá que esperar a que llegue "su tiempo" y entonces podrá elevarse y de una vez por todas crecer (al tiempo de sus padres, claro está).